El envejecimiento de la población es el problema más importante, en términos económicos, desde la revolución industrial’. Con esta frase inició el prestigioso y particular economista Xavier Sala i Martín una conferencia que pronunció el pasado viernes en Madrid, en la que detalló los cambios sociales y económicos que traerá la ‘gerontocracia’, que asegura se producirá cuando se jubilen los hijos del baby boom.

Esto ocurrirá en España a medida que se vayan convirtiendo en pensionistas la generación de los 14 millones de españoles nacidos entre 1957 y 1977, con lo que duplicarán el colectivo de votantes jubilados. Será, según sus palabras, ‘un auténtico tsunami demográfico, y detrás de esta muralla de agua que se nos avecina, no hay nada’. O, lo que es lo mismo, no habrá suficientes cotizantes para sostenerlos.

Según la tesis de Sala i Martín, el futuro poder político de los mayores radica precisamente en eso, en que estarán jubilados y, por tanto, ‘serán unidireccionales: su principal preocupación será cobrar la pensión’, y que no se la reduzcan, claro está.

Así, explicó que mientras que el voto de los que estén por entonces en activo se dispersará, porque tendrán numerosas preocupaciones (economía, sanidad, educación, vivienda etc.), el de los pensionistas se concentrará. Se convertirán así en ‘una generación con enorme poder político y mayor poder adquisitivo que los jubilados actuales’.

Es entonces cuando llega el momento de preguntarse, en lugar de qué es lo mejor que se puede hacer para mantener el sistema de pensiones es, ‘¿qué van a permitir los jubilados que se haga?’, explica el economista.

En su opinión, es obvio que no aceptarán ningún recorte de las pensiones, pero tampoco permitirán que suban los impuestos de los que están en activo ‘porque los mayores no querrán matar a la vaca que les da de comer’. Sí verán con buenos ojos que vengan inmigrantes a costear sus pensión, ‘pero éstos son una solución a corto plazo porque debido a sus bajos salarios sacan del sistema más de lo que aportan, por lo que será como meter el lobo en el gallinero’. Otra solución que podrían aceptar es retrasar la edad de jubilación, indicó, trabajando de forma flexible. Pero esto, no lo querrán aceptar las empresas, ‘porque la productividad de los mayores no es proporcional con sus mayores sueldos’, asegura Sala i Martín.

Asimismo propone no olvidar el gran poder de consumo que tendrán los mayores, y cómo la publicidad, el ocio, la investigación médica o la forma de construir las viviendas, entre otras muchas cosas, deberán orientarse a los pensionistas.

 Ojito Srs. De la política, lo van a tener muy crudo.